RETOMAR LA SENDA. TOMARLA NUEVAMENTE. REENCUENTRO.




El muchacho, con los ojos inyectados en sangre se encontraba a punto de traspasar las puertas de la muerte y dejar su vida atrás. Columnas y muros derruidos y tomados por el musgo, que trepaba por la piedra ya como una marea verde incontenible, se encontraban alrededor. La antigua ciudad había quedado al descubierto de la infinita noche, las estrellas se encontraban enfundadas por espesas nubes que anunciaban tormenta. El viento soplaba desde el Este, y le helaba cada uno de sus huesos.


Un relámpago rompió el silencio y descubrió los alrededores durante menos de un segundo. Las piedras brillaron filosas hundiéndose en la tierra, las columnas adquirieron por un instante la belleza que habían poseído antaño y las construcciones en ruinas parecieron tomar forma nuevamente. Todo para desaparecer una vez volvió la oscuridad de la noche encapotada.


Trató de ponerse en pié, pero resbaló y fue a parar de cara al piso. Totalmente ciego e incapaz de escuchar claramente, intento avanzar arrastrándose hasta que dio con una gran roca labrada, suave al tacto, pero húmeda y fría. Allí se ubico a sotavento y se limpió el barro de la cara. Sólo una herida, aparte de la ceguera había aparecido, luego de todo lo que había ocurrido, era un precio demasiado barato a pagar. Una gran herida que le cruzaba la sien hasta la mejilla, y como pronto descubrió, el único punto de su cuerpo que ahora se encontraba caliente. Pero estaba perdiendo mucha sangre, le dolía tremendamente la cabeza, sus extremidades estaban empezando a entumecerse por el frío y estaba totalmente desorientado. Cuando el viento se hizo más fuerte, se acurrucó temblando contra la piedra, pero instantes después no sentía nada más.


Se despertó, escupiendo barro y agitado por la intensa lluvia que había empezado a caer. Había perdido la conciencia y no tenía idea de cuanto tiempo había pasado, pero ahora, aquella tormenta que se anunciaba con algún que otro trueno distante se encontraba sobre la Hondonada y lo castigaba con cada gota que caía.


Partió en llanto, con toda su ropa mojada, sintiéndose débil y maldiciendo a los Dioses por no bendecirle con una muerte rápida. Descargó sus puño contra el suelo, pero allí fue a parar él por la fuerza del envión, y allí quedó, boca abajo, tratando de no respirar y de ahogarse con el barro que había bajo su boca, pero no pudo, sus instinto hicieron que luego de quedarse sin aire ruede sobre sí mismo y quede con su cara hacia el cielo, sólo bajo aquella tormenta y totalmente desprotegido.


Un relámpago partió el cielo, azul, como el profundo mar.


Fue un tiempo de reflexión, de redención. Tanto poder sin sentido, tanto poder y nada, tanto poder malgastado. Tanto poder inútil. Gracias a él se había forjado un nombre entre los grandes, pero un nombre infame, que remitía ahora a un hombre joven sediento de poder, desafiante, insensible, pero insensato.


Sólo podía encontrar recuerdos de fuego, rojos y negros. Maldad, y ansias de encontrar lo que ahora lo había dejado sin nada, al borde de la muerte, sin poder, sin bondad, y sin ganas de seguir viviendo.


Elevó un grito en el aire que se perdió tras un trueno, pero lo dejó sin aire lo suficiente para hacerle perder nuevamente el conocimiento.


Soñó. Soñó con aquello que le era imposible recordar concientemente, con su infancia, soñó con aquella precaria casita de madera al lado del camino hacia Aguas Bajas. Pero de pronto encontró un recuerdo más brillante, alguien cantaba entre los campos detrás de su hogar, una hermosa y dulce voz que no parecía pertenecer a ningún ser terrenal. Rápidamente empezó a correr y abrirse camino hacia el lugar de donde provenía aquel cántico, una nana entonada de forma apacible y despreocupada. Corrió y corrió, se tropezó y cortó con las plantas de alrededor, pero aquella voz calmaba cualquier dolor y siguió corriendo, hasta que de repente los campos quedaron atrás y todo se abrió a una dorada planicie, y a metros de donde se encontraba ahora, una niña sentada contemplando el horizonte, rubia como el oro más puro, blanca como la nieve de la montaña más alta, de labios tan rosas como el más bello recuerdo, y de ojos sólo veteados por el sol y la sonrisa, tan profundos y verdes como la esperanza que ahora se refugiaba en su corazón.


Súbitamente se despertó y pudo vislumbrar una gran claridad, aunque no había recuperado del todo la vista, la lluvia había limpiado la herida, y el barro que tenía en la cara se encontraba atravesado por las lágrimas que el sueño había hecho brotar. Tuvo las fuerzas y el brío suficiente para arrodillarse y enfrentar al sol del nuevo día, sólo un buen recuerdo brillaba entre tanta oscuridad en su mente, pero bastaba como para recuperar aquel sentimiento perdido de seguir de pié frente a la vida, para retomar la senda y volver a poner pie en el camino.

El negrero, después de dar la tanda de azotes del día, fue a mostrar su látigo manchado de sangre a sus pares. Era el mejor en lo suyo, o eso creía. Los demás asintieron con la cabeza en un acto unánime de aceptación. Era el mejor, o eso le hacían creer.
De pronto los demás quisieron probar que se sentía tener ese poder. Uno a uno se fueron turnando el látigo. Todos dieron por lo menos un buen azote y luego se retiraron cada uno a continuar con sus actividades. El cocinero con sus queaceres culinarios, el jardinero con su arte de podar y despejar, el escriba a enseñar y el bufón a divertir.
El negrero, ególatra y egoista, cayó en cuenta de que lo único que sabía hacer era dar azotes.

Crece un fuerte sentimiento de malestar en mí.

Ayer dejó de ser sólo de Boca, acaba de meterse en esa lista de privilegiados que no tienen tiempo ni espacio, ni club ni barrio.
Del juego de Argentina, ni hablar mejor.
Imagínense que en el 2012, tal cual lo predijeron los Mayas, y como vaticinan algunos, nos cae una piedra en la cabeza, se alinean los planetas y nos chupa un agujero negro, alguna raza de extraterrestres mala leche viene y nos cagan a rayazos, o simplemente, como creían los galos del comic, se nos cae el cielo encima.

¿Qué pasaría?

Seríamos las personas más sinceras y felices por lo menos desde que nos enteremos con certeza de que todo se va a ir a la mierda, hasta que no estemos más.
¿Cúantas personas se preocuparían por fracasar o ganar en la vida, si todos saldríamos perdiendo (o ganando capaz)? ¿Cúantas personas dirían "Te Amo" cuando nunca, en ningún otro momento, se hubieran animado? ¿Cuántos se preocuparían por la imagen, la moda o las apariencias?

Serían muchos los que dirían "El que quiera entender que entienda" y que harían a un lado un montón de antifaces. Todo el cuerpo de normas que la sociedad nos impone como modelo de "lo que está bien y mal" se vendría abajo de golpe. Los fundamentos que hoy dan sustancia a un Dios que maneja la economía y la política del mundo desaparecerían, salvo que alguien quiera seguir creyendo en un Dios cruel que juega a los dardos con meteoritos, y que nos usa a nosotros de diana.

Lo triste y lo preocupante ya no sería el miedo a perder un bien personal o la propia vida, sino el temor de no poder compartir más tiempo con las personas que realmente nos importan, y de tener la sensación de perderse un montón de momentos que no se van a vivir. Pero ésto nos llevaría a lo más importante: seríamos verdaderamente libres por unos meses, durante los cuales, ese miedo a fracasar que es germen del modelo exitista de la sociedad moderna, quedaría relegada a un "Seize the Day" o a un "Carpe Diem", que desgraciadamente hoy, no existen.

Desgraciadamente [?] nada de ésto va a suceder. Y todo va a seguir como hasta ahora. La sociedad picadora de carne en la que vivimos va a seguir cobrándose muchas vidas más, y nadie va a hacer nada para cambiar ésto si nosotros no tomamos la iniciativa.

Por eso y como dírían los MdO, "hecha a andar y si la vida te pisa, desenvaina una sonrisa y vuélvete a levantar".

No creas en tí, cree en mi, que yo creeré en tí, luego, cree en tí.

Pensamientos de un Jueves por la noche...
Dejo para el final el obvio resultado de haber bebido en las fuentes vulgares de la verdad: nunca seremos más jóvenes que hoy; jamás volveremos a ver a nuestros muertos; el tiempo no retrocede; el amor perfecto no existe; hay un verso que está siempre a punto de revelársenos y que no escribiremos nunca. Para los hombres de verdad, este no es el final de sus sueños, sino más bien el principio...

-A.D.

La ciencia moderna aun no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas

-S.F.

The trouble with the world is that, the stupids are full of confidence and the intelligents are full of doubts.

-W.S.

Vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse.

-N.M.

Hijos, lo intentaron tanto como pudieron, y fracasaron. Cual es la leccion? Nunca intentar.

-H.S.

If you love someone, put their name in a circle; because hearts can be broken, but circles never end.

-B.L.

FFVIII

I'll be here...
Why...?
I'll be waiting here...
For what...?
I'll be waiting for you... so...
If you come here... you'll find me...
I PROMISE.

Esperando la vuelta

Ese gran filósofo naranja

De Sangre y de Miel

La vida es una moneda...

I don't like mondays

Iván Noble en Studio

Gente